Influencers: la estrategia fallida…

 

El día que los niños dejaron de ser niños y se volvieron personajes públicos. Influencers: la estrategia de marketing fallida…

 

Fenómenos de redes

 

Es difícil pensar en los chicos sin raspones en las rodillas o las manos verdes por rodar en la maleza. Sin embargo el estereotipo ha evolucionado, ahora suceden con el celular en la mano, haciendo streaming de sus vidas. Estos jóvenes audaces, no se detienen hasta conseguir la reacción de una audiencia sin rostro, que desde la sombra los observa.

Aprenden muy pronto que el número de seguidores se multiplica tras algo escandaloso. Saben que para ganar popularidad es necesario mostrar algo más de piel, poner en peligro su identidad o perturbar la vida de los otros. Habrá valido la pena si eres trending topic, un fenómeno de redes.

 

El reflejo de Narciso

 

El tren digital marcha veloz, imparable, arrasa con todo lo que hay en su camino.  La política, economía y sociedad han debido reinventarse y todavía no lo logran. Existen sitemas y corporativos trasnacionales que comienzan a cojear, paises que se niegan a cambiar y un sistema educativo rancio e incapaz…

La nuevas generaciones se levantan sin brújula, sin otro referente más que el reflejo mismo en la pantalla de su smartphone.  Las marcas tiemblan ante la débil evangelización por nuevas audiencias. ¿Cómo llamar su atención? ¿Cómo conseguir que una generación de narcisos mire hacia otro lado?

 

Caballo de Troya

 

La solución que los “genios de marketing” se han planteado es incluir a los influencers en sus campañas. La idea es “cazar” a sus  followers a favor de la marca.

Al inicio, los influencers se vieron mezclados en negociaciones millonarias que los catapultaron a un estado de gracia. Las marcas encontraron a sus nuevos evagelizadores, al fin hubo alguien pastoreando la manada. Surgieron personajes irreverentes, graciosos, atrevidos; teenagers sin talento, educación o compromiso.

Los influencers más jóvenes resultaron el gancho que multiplicó las ventas. Los chicos se volvieron líderes de opinión, sin mérito o experiencia. El contagio por la fama se extendió en cada red social y las marcas estuvieron ahí para aprovecharlo.

Sin embargo, el Caballo de Troya tuvo sus fallas, contratos y campañas millonarias se vinieron abajo. La figura del influencer pasó por encima de los valores de la empresa en un acto de osadía o inocencia mal interpretada. Los ejemplos sobran…

 

El recuento

 

Los jóvenes influencers se vieron arrastrados a una fama repentina, sin referente o equilibrio. Las emociones propias que suceden al crecer, se intensificaron por el acoso de eso mismo que alguna vez buscaron: su audiencia.

La lógica de su comportamiento se disparó, algunos se volvieron retraídos, otros algo más rebeldes y la mayoría con una necesidad clínica de atención. Todo ha sido una bomba de tiempo y al explotar, las marcas se han retraído para buscar otro influencer algo más jóven y audaz.

Las marcas pueden volver a empezar tras una estrategia de nostalgia, pero esos chicos, después de la fama, la tienen complicada…

 

Mi rezo

 

Hace falta que las escuelas retomen su liderazgo y compromiso. Es importante conocer las nuevas generaciones, encontrar lo que les motiva, las formas que tienen para conectar. Urge un nuevo modelo de aprendizaje que enseñe a ser felices y de forma genuina. Urge sensibilizar a los chicos sobre su papel y misión.

Las marcas y los mercadólogos debemos dejarnos de atajos, dejar a los niños ser niños. Que nuestra brújula sea la creatividad y el buen contenido. Que nuestra labor sea edificante, encontremos nuevas formas de contribuir a la sociedad sin trampas o engaños. Seamos responsables del impacto de lo que hacemos.

El tren digital marcha veloz y arrasa con lo que encuentra en su camino, será mejor gozar del viaje.

 

Déjame saber lo que esto te provoca…Conversa Small Icon


 

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